24 de diciembre de 2011

Genealogía de Jesucristo

 Lc. 3. 23-38
 
1 Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: 2 Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos.
3 Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar.
  Fares fue padre de Esrón;
  Esrón, padre de Arám;
4 Arám, padre de Aminadab;
  Aminadab, padre de Naasón;
  Naasón, padre de Salmón.
5 Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab.
  Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut.
  Obed fue padre de Jesé;
6 Jesé, padre del rey David.
  David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías.
7 Salomón fue padre de Roboám;
  Roboám, padre de Abías;
  Abías, padre de Asaf;
8 Asaf, padre de Josafat;
  Josafat, padre de Jorám;
  Jorám, padre de Ozías.
9 Ozías fue padre de Joatám;
  Joatám, padre de Acaz;
  Acaz, padre de Ezequías;
10 Ezequías, padre de Manasés.
   Manasés fue padre de Amós;
   Amós, padre de Josías;
11 Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
12 Después del destierro en Babilonia:
   Jeconías fue padre de Salatiel;
   Salatiel, padre de Zorobabel;
13 Zorobabel, padre de Abiud;
   Abiud, padre de Eliacím;
   Eliacím, padre de Azor.
14 Azor fue padre de Sadoc; 
   Sadoc, padre de Aquím;
   Aquím, padre de Eliud;
15 Eliud, padre de Eleazar;
    Eleazar, padre de Matán;
    Matán, padre de Jacob.
16 Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
17 El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
 
La concepción virginal y el nacimiento de Jesús Lc. 2. 1-7
 
18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. 20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. 21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados».
22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
23 La Virgen concebirá
   y dará a luz un hijo a quien pondrán
   el nombre de Emanuel,
   que traducido significa: «Dios con nosotros».
24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, 25 y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.
 
 
En la genealogía de San Mateo se manifiesta cómo obró Dios la salvación a través incluso  de la resistencia humana. Aparecen cuatro nombres de mujer, todos los cuales despiertan el  recuerdo del fallo humano. Son los nombres de Tamar, Rahab, Rut y la mujer de Urías. Citar  nombres de mujer en genealogías judías pre-cristianas es chocante, dada la situación de  aquélla. Pero es aún más extraño que el autor sagrado no nombre entre las madres de Jesús  a las grandes patriarcas como Sara, Rebeca o Raquel, sino a cuatro mujeres sin gloria y  hasta con ignominia. Tamar (Gen. 38, 6-30: Ruth, 4, 12) se disfraza de ramera, después de  quedar viuda y sin hijos, y seduce a su suegro Judá, que engendra en ella a los gemelos  Fares y Zara. Y Fares aparece entre los antepasados de Jesús. Rahab (Jos. 2, 1-21, 6,  17-25) es la hospedera de Jericó, es decir, una cortesana; y es cananea, pagana, por tanto.  Ella ha de ser la madre de Booz. Rut (cf. el libro de Rut), la bisabuela de David, es moabita, o  sea, pagana también, grave oprobio según la concepción israelita. De la mujer de Urías (Il  Sam. 11) -Mateo no nombra a Betsabé- David engendr6 a su hijo Salom6n, y oscureci6 así  su vida y la historia de su familia. 
Tales nombres en la genealogía de Jesús indican que su prehistoria, la historia de Israel,  es gracia de Dios e infidelidad, no gloria humana. Hay que agradecer a la misericordia,  dirección e inagotable fidelidad de Dios que el movimiento histórico conduzca a la salvación,  a pesar de las resistencias humanas. Según la economía eterna de Dios todos los caminos  de la historia llevan a Cristo en el que todo es creado. El es la meta y el fin de la ley, la  plenitud de los tiempos, el nuevo Adán que crea una nueva familia de hombres, es decir, una  humanidad que vive del Espíritu Santo. Es el verdadero hijo de David, que erigió la  soberanía de Dios sobre los hombres como soberanía de salvación. 
Por eso las genealogías tienen una importancia cristológica enorme. Son los testimonios  del carácter histórico y gratuito de la redención divina. Cristo no es una idea, el  "Cristianismo" no es una ideología. Cristo está enraizado profundamente en la historia, tanto  que se puede dar su genealogía y nombrar a sus abuelos y bisabuelos. Apareció en un hic  et nunc determinado y no pertenece, como figura de leyenda, a un siempre intemporal. 

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